sábado, 12 de marzo de 2011

Conferencia-coloquio: Derechos humanos en el Magreb.

Me parece realmente aberrante que a una ciudad acuda Iñaki Gabilondo, Miguel Ríos, Luis García Montero y Said Yadidi a hablar sobre el gran problema que acecha al mundo árabe y no aparezca publicada una crónica como es debido en ningún medio de comunicación. Que no aparezca en ninguna televisión local. Debido a esto y a otras razones, dejo una crónica de lo que se habló y de lo más importante que se dijo:


“Si se quiere firmar un contrato social, es un poco desalentador que las armas que utiliza Gadafi se las hayamos vendido nosotros”.

Luís Montero García, docente y poeta, expuso esta reflexión en la conferencia-coloquio sobre los derechos humanos y la situación en el Magreb, en la que también participo Iñaki Gabilondo.

“El hemisferio sur está lleno de jóvenes y el norte de asilos”, esta frase añadía a su discurso el tan conocido periodista Iñaki Gabilondo en una conferencia en la Facultad de Derecho, un aula universitaria donde lamentablemente lo que menos había eran estudiantes universitarios jóvenes.

La mesa de conferenciantes la completaban, junto a los ya mencionados Luís Montero e Iñaki Gabilondo, Miguel Ríos, cantante de gran prestigio y el periodista de origen árabe Said Yedidi y todo esto dirigido por Agustín Martínez, director de los servicios informativos de la Cadena Ser.

Los ponentes coincidieron en que el mundo árabe, que no musulmán como señalo Said, está viviendo una revolución, una transformación que será lenta y muy compleja. Una revolución presidida por jóvenes que se han percatado de que en el mundo occidental existe una democracia aceptable y como señalaba Miguel Ríos, “donde el nuevo mundo árabe esta jugando con el arma más sutil, más pacífica y más efectiva, la protesta”.

De la misma manera, estaban de acuerdo de que la ciudadanía del mundo occidental ha sido tristemente influenciado por medios de comunicación, políticas, políticos… que han asimilado que el Magreb es sinónimo de terrorismo, Al-Qaeda, terror, miedo…
“Lo que esta ocurriendo en el Magreb -reflexionaba Iñaki Gabilondo- está desenmascarando la hipocresía del mundo occidental”. Esta hipocresía de considerar a los ciudadanos árabes actores pasivos, resignados a un mundo donde se les domina y verlos como el retrete olvidado, se ha transformado ahora en que los que verdaderamente son “malos” son los que gobiernan esos países y no esa sociedad olvidada, y que ahora, quiere ser dueña de su destino.

“Si se quiere firmar un contrato social, es un poco desalentador que las armas que utiliza Gadafi se las hayamos vendido nosotros”. Esta reflexión de Luís García Montero hace un poco de colofón a todo lo explicado anteriormente.

Said ejemplificaba lo que ha sucedido con una frase cortante: “En Libia nunca ha faltado la comida, lo que faltaba es la dignidad”.


sábado, 5 de marzo de 2011

Actual

Becquer, Picasso, Buñuel, Verdi, Mozart, Cervantes... ¿y ahora? Bill gates, Zuckerberg, Messi, C. Ronaldo, Berlusconi, perdón por el último. Sí, el mundo, nuestra sociedad, se ha denigrado en esto.

Si un día, un cualquiera, pasara por un instituto; ese lugar donde residen gente que es alimentada de estereotipos, de memorización impensante, de teclados programados que te dicen que escribir, si ese día llegará un cualquiera, hiciera un cuestionario y el cuestionario dijera qué personas son las más importantes de nuestro siglo, qué personas son las más conocidas de nuestro siglo, les aseguro que de los anteriores mencionados, todos saldrían nombrados.

El mundo ha convertido el arte en negocio. El arte ha desaparecido, está desapareciendo. Si no vende, no se crea. ¿Mozart componía para que otros lo escucharán, lo valoraran y le pagarán? No, Mozart componía porque era su vida, porque era su sueño y su esperanza.

Hoy, donde el mimetismo impregna la realidad, todo se desvanece. Profesiones anteriormente valoradas positivamente, ahora, son un fraude, una calumnia, una vergüenza. Donde mi querido periodismo, se ha convertido en un sensacionalismo, en una espectacularización de la imágen e incluso del sonido, hace pensar que todo esto puede no ser tan maravilloso como lo pinté en mi imaginación. Donde la ideología se difumina cuando existen beneficios en el lazo que unen las partes, donde los valores se pierden cuando los números son más importantes que las letras... hay palabras de personas que escupen sobre los números que sólo sirven para las personas que no saben vivir, que no saben soñar y que cuando la guadaña viene a buscarlos, lo único que les consuela es que nunca han pasado por apuros.

El mundo se sustenta de acuerdos entre los países más influyentes mundialmente, que trafican con armas ilegales a cambio de drogas ilegales que dan la posibilidad de la utilización de minerales necesarios para la tecnologización de nuestra era a cambio de guerras ilegales, de niños soldados ilegales. Porque es una ilegalidad, el que un niño tenga que portar un arma, que tenga que llevar a cuestas una ideología impuesta, y como tal ilegalidad, todos los participantes directos e indirectos son responsables. Y como responsables, deben pagar. Pero, ya sabemos que en este mundo donde el capital es el que preside la palabra, donde la palabra ya es un negocio, toda intención de palabra en contra será saldada a favor en su balance correspondiente.