Me parece realmente aberrante que a una ciudad acuda Iñaki Gabilondo, Miguel Ríos, Luis García Montero y Said Yadidi a hablar sobre el gran problema que acecha al mundo árabe y no aparezca publicada una crónica como es debido en ningún medio de comunicación. Que no aparezca en ninguna televisión local. Debido a esto y a otras razones, dejo una crónica de lo que se habló y de lo más importante que se dijo:
“Si se quiere firmar un contrato social, es un poco desalentador que las armas que utiliza Gadafi se las hayamos vendido nosotros”.
Luís Montero García, docente y poeta, expuso esta reflexión en la conferencia-coloquio sobre los derechos humanos y la situación en el Magreb, en la que también participo Iñaki Gabilondo.
“El hemisferio sur está lleno de jóvenes y el norte de asilos”, esta frase añadía a su discurso el tan conocido periodista Iñaki Gabilondo en una conferencia en la Facultad de Derecho, un aula universitaria donde lamentablemente lo que menos había eran estudiantes universitarios jóvenes.
La mesa de conferenciantes la completaban, junto a los ya mencionados Luís Montero e Iñaki Gabilondo, Miguel Ríos, cantante de gran prestigio y el periodista de origen árabe Said Yedidi y todo esto dirigido por Agustín Martínez, director de los servicios informativos de la Cadena Ser.
Los ponentes coincidieron en que el mundo árabe, que no musulmán como señalo Said, está viviendo una revolución, una transformación que será lenta y muy compleja. Una revolución presidida por jóvenes que se han percatado de que en el mundo occidental existe una democracia aceptable y como señalaba Miguel Ríos, “donde el nuevo mundo árabe esta jugando con el arma más sutil, más pacífica y más efectiva, la protesta”.
De la misma manera, estaban de acuerdo de que la ciudadanía del mundo occidental ha sido tristemente influenciado por medios de comunicación, políticas, políticos… que han asimilado que el Magreb es sinónimo de terrorismo, Al-Qaeda, terror, miedo…
“Lo que esta ocurriendo en el Magreb -reflexionaba Iñaki Gabilondo- está desenmascarando la hipocresía del mundo occidental”. Esta hipocresía de considerar a los ciudadanos árabes actores pasivos, resignados a un mundo donde se les domina y verlos como el retrete olvidado, se ha transformado ahora en que los que verdaderamente son “malos” son los que gobiernan esos países y no esa sociedad olvidada, y que ahora, quiere ser dueña de su destino.
“Si se quiere firmar un contrato social, es un poco desalentador que las armas que utiliza Gadafi se las hayamos vendido nosotros”. Esta reflexión de Luís García Montero hace un poco de colofón a todo lo explicado anteriormente.
Said ejemplificaba lo que ha sucedido con una frase cortante: “En Libia nunca ha faltado la comida, lo que faltaba es la dignidad”.
“Si se quiere firmar un contrato social, es un poco desalentador que las armas que utiliza Gadafi se las hayamos vendido nosotros”.
Luís Montero García, docente y poeta, expuso esta reflexión en la conferencia-coloquio sobre los derechos humanos y la situación en el Magreb, en la que también participo Iñaki Gabilondo.
“El hemisferio sur está lleno de jóvenes y el norte de asilos”, esta frase añadía a su discurso el tan conocido periodista Iñaki Gabilondo en una conferencia en la Facultad de Derecho, un aula universitaria donde lamentablemente lo que menos había eran estudiantes universitarios jóvenes.
La mesa de conferenciantes la completaban, junto a los ya mencionados Luís Montero e Iñaki Gabilondo, Miguel Ríos, cantante de gran prestigio y el periodista de origen árabe Said Yedidi y todo esto dirigido por Agustín Martínez, director de los servicios informativos de la Cadena Ser.
Los ponentes coincidieron en que el mundo árabe, que no musulmán como señalo Said, está viviendo una revolución, una transformación que será lenta y muy compleja. Una revolución presidida por jóvenes que se han percatado de que en el mundo occidental existe una democracia aceptable y como señalaba Miguel Ríos, “donde el nuevo mundo árabe esta jugando con el arma más sutil, más pacífica y más efectiva, la protesta”.
De la misma manera, estaban de acuerdo de que la ciudadanía del mundo occidental ha sido tristemente influenciado por medios de comunicación, políticas, políticos… que han asimilado que el Magreb es sinónimo de terrorismo, Al-Qaeda, terror, miedo…
“Lo que esta ocurriendo en el Magreb -reflexionaba Iñaki Gabilondo- está desenmascarando la hipocresía del mundo occidental”. Esta hipocresía de considerar a los ciudadanos árabes actores pasivos, resignados a un mundo donde se les domina y verlos como el retrete olvidado, se ha transformado ahora en que los que verdaderamente son “malos” son los que gobiernan esos países y no esa sociedad olvidada, y que ahora, quiere ser dueña de su destino.
“Si se quiere firmar un contrato social, es un poco desalentador que las armas que utiliza Gadafi se las hayamos vendido nosotros”. Esta reflexión de Luís García Montero hace un poco de colofón a todo lo explicado anteriormente.
Said ejemplificaba lo que ha sucedido con una frase cortante: “En Libia nunca ha faltado la comida, lo que faltaba es la dignidad”.
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